La sorpresa del Hamster

Por Ethan J. Connery — Basado en una historia de la vida real ._.
(Imagen diseñada por AmbleAndSing y usada sin ánimo de lucro)

Advertencia: éste es un cuento para jóvenes, los nombres de personas y lugares
han sido cambiados para proteger la identidad de sus protagonistas.


Era víspera de Navidad y el pequeño Teobaldo estaba fascinado. Caminaba deslumbrado por la tienda de mascotas, mirando a través de los cristales de los terrarios a los pequeños animalitos que esperaban pacientemente a que algún nuevo dueño llegara a buscarlos. En la tienda había de todo: perros, gatos, ratones, catitas, loritos, conejos, cuyes y una que otra lagartija.

Estaba en eso el pequeño Teobaldo cuando de repente se queda boquiabierto mirando una pequeña jaulita llena de aserrín donde se asomaba una cabecita de grandes ojos negros y mirada curiosa ô_ô

Se acercó el chico al aparador donde estaba la jaulita y de pronto vió como un bicho saltón se agarró de la rejita y le miraba con tristeza, como queriendo decir:

— ¡Llévame a mi! ¡Llévame a mi! ¡Somos demasiados en ésta jaulita!

Efectívamente, el chico acercó su dedo al animalito y de pronto aparecieron otros siete animalitos más que empezaron a corretear y dar vueltas por la jaula; algunos olían el entorno en busca de semillas mientras otros se iban a tomar agüita al bebedero. No obstante y pese al ajetreo, el de ojos curiosos seguía mirándole fíjamente con ternura:

— ¡Llévame a mi! ¡Llévame a mi! —se repetía mentalmente Teobaldo, seguro que aquel pequeño hamster le suplicaba que lo adoptara.

Teobaldo no lo pensó dos veces y fue donde el veterinario que atendía para pedir a ese bichito. El veterinario fue a la jaulita, tomó al hamster de ojos curiosos —que seguía antentamente los acontecimientos— y lo puso en una cajita con hoyitos para que respirara. Ahí iba el pequeño Teobaldo, feliz caminando rumbo a su casa con su simpático y tierno hamster.

Al llegar a la casa lo puso en un terrario grande que tenía y se lo presentó a su familia. En casa todo el mundo estaba fascinado.

— ¡Oh, que bonito!!! —dijeron todos.
— ¿Qué nombre le pondrás? —preguntó un primo.
— No tiene nombre todavía.
— ¡Ponle Hamtaro! —dijo otro primo.
— Nooo, ese nombre es clásico... todos quieren un hamster de nombre "Hamtaro" ._.
— ¡Ponle Ratón! :P
— Nooo... puede ser ofensivo para un hamster.
— Naaah, los hamsters y los ratones se llevan bien, créeme.
— Primero hay que saber si es macho o hembra —dijo sabiamente alguien por ahí.
— Es un macho —dijo Teobaldo— pensaré como llamarlo esta noche y mañana tendrá un nombre.
— Está bien —decían todos— ¡Que lindo bichito!

Todos estaban muy felices de la nueva mascota sin imaginar la sorpresa que "Hamtaro" se traía entre manos ¬¬ Esa noche Teobaldo pensó en innumerables nombres, buscando el más apropiado para su curioso y dulce hamster, y con ese sueño en mente se quedó dormido.

Era ya casi de madrugada cuando unos ruiditos chillones despertaron a Teobaldo de su sueño profundo. Se levantó de la cama buscando el origen del sonido y notó que provenían del terrario de su hamster. Encendió la luz de su cuarto y observó maravillado cómo el hamster se había hecho un nido en medio del aserrín y acicalaba minuciosamente a varias pequeñas criaturitas de aspecto rojizo que parecían no tener ojos.

Teobaldo fue corriendo llamando a sus primos que se habían quedado alojando en su casa aquella noche.

— ¡Vengan a ver! ¡Vengan a ver! —gritaba Teobaldo.
— ¡Oh, que increíble! —decían todos— ¡Pero si acaba de dar a luz!
— ¡Entonces es una hembra!
— ¡Ya veo! Venía embarazada.
— Se dice "preñada".
— Da igual :P
— ¿Qué nombre le pondrás, entonces?
— Se llamará Katniss, con doble "s".
— ¡Jajaja, ahora tendrás que pensar en nuevos nombres para sus bebés! :)
— ¡Verdad! ¿Cuántos son? A ver...

Teobaldo comenzó a contar a los pequeños bebés de Katniss (Ex-Hamtaro):

— 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7... ¡8!
— ¡Tuvo 8 hamstercitos!
— ¡Que choriflai!
— 8 hamstercitos... 8 nombres más.
— ¡Compraste un hamster y te vino con yapa!
— Seguro que mi hermano tiene ideas para los nombres, lo llamaré...

Teobaldo llamó por teléfono a su hermano; no es que viviera muy lejos, pero era más fácil usar el celular.

— Aló, ¿Gerardo?
— El mismo. ¿Que ocurre Teobaldo? Son las 5 de la mañana o_O
— ¿Recuerdas el hamster que compré ayer?
— Si º-º
— ¡Era "mujer" y tuvo hamstercitos! Ahora tengo 9 hamsters en total.
— ¡Ho-ho-hooo! ¡Feliz Navidad! —le respondió Gerardo del otro lado de la línea— ¿Y qué vas a hacer con tantos?
— Los criaré en el terrario... es bastante grande y tendrán una linda casita :)
— ¡Que buena, felicidades, ahora eres tío! —le dijo Gerardo— Tendrás que ponerles nombres.
— Si... por eso te llamaba, ¿se te ocurren algunos?
— Mmmm, a ver, déjame pensar ¬¬

Gerardo se acordó que los renos de Santa Claus eran 9 en total.

— Estamos en Navidad, ¿y si les pones como a los renos del viejo pascuero? —le propuso Gerardo.
— ¿Cómo se llaman? —preguntó Teobaldo.
— El primero es Donner junto a Blitcher, más atrás viene Cometa junto a Cupido, seguido de Brillante y Danzante, y finalmente Centella y Zorro.
— ¿Son 8?
— ¡Nueve! Olvidé mencionar a Rudolph (Rodolfo): el reno de la nariz roja, el que guía la expedición.
— Okey, entonces los bebés hamsters se llamarán como los renos de Santa Claus —dijo Teobaldo.
— Donner y Blitcher, Cometa y Cupido, Brillante y Danzante, Centella y Zorro. —repitió Gerardo.
— ¿Rudolph quedará fuera? —Observó Teobaldo.
— Ponle Rudolph a la mamá.
— ¡Pero es "mujer"!
— Da igual... ¡son hamsters! º-º
— Naaah, ya le había puesto "Katniss" como la protagonista de una película. —declaró Teobaldo.
— Okey, que se llame Katniss, y Rudolph que sea el apellido. —le propuso Gerardo.
— ¿Katniss Rudolph? ¡Suena Bien! —Aprobó Teobaldo.

Ya eran cerca de las 5:30 de la mañana cuando Gerardo se despidió, enviándole a todos los primos un cariñoso saludo de Navidad y un gran "¡Ho-ho-hooo!". Así quedaron las cosas aquella mañana de Navidad, todos volvieron a sus camas y se fueron a dormir, dejando a "Katniss Rudolph" al cuidado de sus 8 retoños.

Pasó el tiempo y los bichitos crecían, muy plomitos y simpáticos ^-^ aunque también había algunos albinos y uno especialmente muy chiquitito y saltón, que era como la guagua de la familia. Cada uno tenía nombre y apellido:

1) Donner Rudolph
2) Blitcher Rudolph
3) Cometa Rudolph
4) Cupido Rudolph
5) Brillante Rudolph
6) Danzante Rudolph
7) Centella Rudolph
8) y Zorro Rudolph ._.

Todos los hamstercitos vivían felices, saltones y contentos en una casita de madera hecha con palitos de helado donde dormían acurrucaditos durante las noches heladas. Su mamá, Katniss Rudolph, los acicalaba constantemente y les enseñaba las labores y principios de un buen hamster: sabían donde tomar agüita, donde ir al baño, donde dormir, donde comer, donde jugar: tenían escaleras de madera y unas rueditas hechas con contenedores de CD, donde podían correr y hacer ejercicio. En ocasiones Teobaldo los sacaba a todos del terrario para que corrieran dentro de la casa (como las personas), ocupándose que nada malo le pasara a ninguno, así los cuidaba con esmero y los hamstercitos se divertían.

Todo era muy chistoso... hasta que un día apareció una sorpresa.

— ¡¡Cuik, cuik, cuik!! —se escuchó una buena mañana º-º

Teobaldo se levantó de la cama y fue a ver el terrario. ¡Oh, sorpresa! Cupido había quedado "embarazado" y tenía cinco hermosos hamstercitos bebés ¬¬

— ¡No puede ser! —Teobaldo estaba escandalizado— ¡Tengo que separarlos de inmediato!

La buena nueva fue recibida con moderada admiración por la familia de Teobaldo, quiénes propusieron separar a los machos de las hembras. Así, Teobaldo y sus primos se dieron a la tarea de construir nuevas casas para los nuevos residentes. Teobaldo separó a los bichitos, que ya estaban demasiado grandes para vivir en el terrario, a pesar que no estaba muy seguro de cuáles eran los "chicos" y las "chicas". Los ordenó en diferentes grupos pensando que con eso controlaría su población.

Todo parecía en orden hasta que esa misma semana "Danzante" tuvo sus propios bebés ._.

— ¡Chuuuu! ¡Entonces éste era "mujer"! —exclamó Teobaldo, y acto seguido dejó a Danzante en una casita propia para que amamantara a sus crías.
— ¡Pero es que tienes que separarlos, poh! —decían sus primos.
— Te estás llenando de roedores, Teobaldo, jajaja.
— Escuela de "marsupiales" Teobaldo, el ratón :P

— ¡Güena, Mickey mouse! :D —le dijo su hermano por teléfono.
— Menos mal que no compraste un elefantito xD —dijo una amiga por ahí.

Teobaldo pasó un par de días resignándose a las bromas y chistes por parte de su familia, hasta que esa mañana...

— ¡¡Cuik, cuik, cuik!! —"Cometa" acababa de dar a luz a siete tiernos nenes de hamster Ô-Ô

Teobaldo se levantó y dejó a Cometa con sus bebés en una casita independiente. Un par de horas después "Zorro Rudolph" aspiraba a la casa propia.

— ¡¡Cuik, cuik, cuik!!

Ahí estaba Zorro con sus primeras crías. Teobaldo se dió cuenta que no podría mantenerlos a todos, pero sentía tristeza el sólo pensar en regalarlos... eran TAN LINDOS Y TIERNOS ô-ô ...se había encariñado con sus mascotas. Pero luego fue el turno de "Blitcher", el culpable parecía ser "Centella". Pasaron las semanas y los "ratones" saltaban por todas partes; se subían por las cortinas y corrían por las ventanas, hacían ruido por las noches en las rueditas ya que gustaban de hacer ejercicio por las noches, se comían el desayuno de Teobaldo en la mañana y se metían en sus zapatos y los bolsillos de sus pantalones.

— ¡Esto ya es demasiado! —se dijo Teobaldo. Por fin tomaba en cuenta el asesoramiento de sus primos.

¡No era posible que Teobaldo tuviera que mirar el suelo a cada paso para saber dónde tenía que pisar para asegurarse de no dañar a niguna mascota. Hasta el momento ningún hamster había sido herido, por el contrario, se divertían de lo lindo, pero la mesa de "pool" y el "bow window" ya parecían naciones independientes; la nación Cupido-Centella-Blitcher-Zorro le declaraba la guerra a la nación Cometa-Danzante-Centella-Donner, pero los Centella-Brillante-Blitcher-Cupido abogaban por la paz.

Aquella fue la mejor época de los hamsters: la explosión demográfica alcanzó niveles insospechados hasta para las estadísticas de la NASA. Teobaldo no lo dudó más: se conectó a su Facebook y escribió un mensaje:

— "REGALO MANADAS DE HAMSTERS."

Inmediatamente sus amigos comenzaron a visitar su perfil. Con el tiempo, Teobaldo fue regalando a unos y otros: los primos se llevaron a los Centella II-Blitcher I-Brillante II-Zorro III y los amigos optaron por los Zorro II, Blitcher I, Cometa III, Brillante II ...y así sucesivamante, hasta que finalmente un buen día se fueron a aventurar mundo los ultimos hijos de la tátara-tátara-tátara-abuela Katniss Rudolph, quién tomó sus tan esperadas vacaciones, disfrutando de la tranquilidad de su viejo terrario junto a sus hijas comadronas ^-^

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