Tras crecer en una acogedora cabaña, llegó el momento de que tres cerditos se independizaran. Sus padres, orgullosos, los despidieron mientras ellos partían a explorar el mundo y a construir sus propios hogares.
Cada hermano eligió un camino distinto según su personalidad:
El Menor, que era perezoso, construyó rápidamente una choza de paja. En apenas unos minutos terminó el trabajo y, tras cantar alegremente:
—¿Quién teme al lobo feroz? ¡Nadie teme al lobo! ♫
...se quedó dormido.
El Mediano, glotón y sin muchas ganas de esforzarse, optó por una cabaña de madera. No tardó demasiado en levantarla y después de cantar:
—¿Quién teme al lobo feroz? ¡Nadie teme al lobo! ♫
...se dedicó a comer manzanas sin ninguna preocupación.
El Mayor, trabajador y previsor, decidió emplear ladrillo y cemento. Sabía que tardaría más, pero quería sentirse seguro. Al caer la tarde, su casa quedó lista, sólida y acogedora, justo cuando los primeros aullidos del lobo empezaron a resonar en el bosque.
El lobo feroz, que llevaba todo el día sin comer, no tardó en aparecer. Se dirigió primero a la casa de paja y gritó:
—¡Ábreme la puerta, cerdito, o soplaré y tu casa derribaré!
Como el cerdito no cedió, el lobo sopló con todas sus fuerzas y la estructura de paja voló por los aires. El pequeño corrió despavorido a refugiarse en la casa de madera de su hermano. El lobo lo siguió y volvió a amenazarlos. Al ver que no abrían, intentó un engaño, y dijo:
—Estos cerditos son demasiado inteligentes para mí... ¡Mejor me voy!
Y fingió marcharse haciendo ruido con sus pasos, pero los cerditos no salieron. Cansado de esperar, se disfrazó para generar lástima:
—Cerditos, cerditos... soy una ovejita huérfana. ¿Puedo pasar la noche en su casita? —preguntó fingiendo la voz.
Pero los hermanos lo reconocieron y exclamaron:
—¡Lobo mentiroso, no caeremos en tus trampas!
Furioso, el lobo gritó:
—Entonces... ¡Soplaré y esta casa derribaré!
Sopló y sopló el lobo hasta que la cabaña de madera también se desplomó. Los dos hermanos corrieron desesperados hacia la casa de ladrillo del mayor.
El lobo llegó a la tercera casa, hambriento y exhausto, y repitió su amenaza:
—¡Ábranme la puerta, cerditos, o soplaré y soplaré y esta casa también derribaré!
Sin embargo, el hermano mayor respondió con calma:
—¡Sopla lo que quieras, lobo ingenuo! Jamás podrás derribar estos muros.
El lobo sopló con sus últimas fuerzas, pero la casa no se movió ni un centímetro. Frustrado, decidió trepar al tejado para colarse por la chimenea. Lo que no sospechaba era que los tres cerditos habían colocado un caldero con agua hirviendo al fondo.
Al deslizarse, el lobo cayó directamente al agua caliente y lanzó un alarido que se escuchó en todo el bosque:
—¡Awooooo! —Aulló adolorido.
Y cuan cohete fugaz, salió disparado por la chimenea y huyó para nunca más volver.
Desde aquel día, los tres hermanos vivieron tranquilos. El perezoso y el glotón aprendieron que el trabajo bien hecho tiene su recompensa y, en menos de una semana, construyeron sus propias casas firmes y protegidas junto a la del hermano mayor.
Fin
En su versión original, los personajes eran pixies feéricas del folclore británico y un zorro. 🧚🧚♂️🧚♀️🦊 La narración oral existente evolucionó con el tiempo hasta formar la historia que conocemos hoy... ¡oink! 🐷🐷🐷🐺
