Por Favor

Alicia Aspinwall, 1896


Algunos nombres de personajes han sido cambiados
para proteger la identidad de los protagonistas.

Érase una vez un ser diminuto llamado "Porfavor" que vivía en la boca de un niño... y la razón de un nombre tan curioso es que este "ser" era una palabra. O sea: había nacido en forma de palabra.

La verdad es que los porfavores son una civilización completa de seres que viven en la boca de todo el mundo, ya que cada persona tiene su propio porfavor, aunque a veces la gente se olvida de que viven allí. Para que los porfavores estén sanos y felices, deben salir a menudo de la boca para que puedan tomar aire y respirar, así como los peces de una pecera necesitan, de cuando en cuando, subir a la superficie. Los porfavores respiran tanto oxígeno como los seres humanos para vivir.

El porfavor del que os voy a hablar vivía en la boca de Patricio, pero eran contadas las veces que tenía la oportunidad de salir. El pobre Porfavor vivía encerrado porque Patricio no lo dejaba salir, pues —lamento decirlo— él era un niño grosero, y nunca se acordaba de decir "por favor".
— ¡Dame pan! ¡Pásame el agua! ¡Quiero ese libro! –así era como Patricio pedía las cosas.
Era habitual que sus padres y hermanos se disgustaran con él, porque dejaba que Porfavor se pasara los días sentado en su boca, esperando la oportunidad de salir. Y como Porfavor no salía, cada día estaba más debilitado. Por otro lado, Patricio tenía un hermano llamado Luis, que era mayor que él; de unos diez años, y era tan educado como grosero era su hermano. Así que su porfavor disponía de mucho más aire, y por eso era fuerte y feliz.

Un día, durante el desayuno, el porfavor de Patricio sintió que debía salir a tomar aire fresco aunque tuviera que escapar. Así que en un momento que Patricio abrió su boca, su porfavor huyó fuera y se escondió para poder inspirar aire profundamente. Después de haber respirado se echó a correr por la mesa y entre los platos, y de un brinco saltó dentro de la boca de Luis. Pero como Luis ya tenía en su boca a un porfavor viviendo allí, el dueño de casa se enfado con el intruso:
— ¿Qué haces aquí? —exclamó— ¡Fuera, éste no es tu sitio! ¡Esta boca es mi casita y tú ya tienes una!
— Ya lo sé —contestó el porfavor de Patricio — Yo vivo al otro lado, en la boca del hermano del dueño de su boca. Pero soy muy desdichado porque Patricio nunca me usa... ¡No puedo salir y respirar aire fresco como hacen todos los buenos porfavores! Estaba pensando que quizá serías tan amable de permitir quedarme aquí un día o dos, hasta que me sienta más fuerte...
°-°
— Ya veo, está bien —le respondió comprensivamente el porfavor de Luis al ver a su vecino pasando malos tiempos— no hay problema entonces, por supuesto te puedes quedar: yo me encargaré de que te recuperes, y cuando mi dueño me utilice saldremos los dos juntos a hablar, después de todo dos porfavores son mejor que uno. Luis es muy cortés y no creo que le importe repetir una palabra de más. Quédate el tiempo que necesites.
— Muchas Gracias —respondió el porfavor de Patricio, que ya no era más de Patricio porque ahora era de Luis.
Sucedió entonces que esa noche, a la hora de cenar, Luis quería mantequilla y dijo:
— Papá, ¿me pasas la mantequilla, por favor–por favor?
— Claro —contestó su padre— Pero, ¿no eres demasiado educado?
Luis no alcanzó a responder pues justo se había vuelto hacia su madre a decirle:
— Mamá, ¿me das un pancito, por favor–por favor?
Su madre se rió.
— Te daré el pancito, cariño. Pero, ¿por qué dices "por favor" dos veces?
— No sé lo que me pasa —respondió Luis— Es como si las dos palabras salieran solas de mi boca.
Y agregó:
— Clara (dirigiéndose a su hermana) por favor–por favor, ¿puedes acercarme el agua?
Su hermana también se rió.
— Bueno, bueno —comentó el padre— No hay nada de malo en que este mundo sea más educado y que se empleen muchos "porfavores".
Mientras eso le pasaba a Luis, Patricio seguía pidiendo:
— ¡Dame un huevo! ¡Quiero leche! ¡Pásame la cuchara! —tan groseramente como era su mala costumbre.
Pero de repente se calló, pues escuchaba a su hermano repitiendo mucho "por favor-por favor"... lo encontró divertido y quiso imitarlo:
— Mamá, ¿me das un pancito, mmm-mmm?
Patricio intentaba decir "por favor", pero no podía. Nunca podría imaginar que su pequeño porfavor estaba viviendo ahora en la boca de Luis. Así que volvió a intentarlo y pidió la mantequilla:
— Mamá, ¿me acercas la mantequilla, mmm-mmm?
Eso fue todo lo que pudo decir.

Así pasó la tarde, y todo el mundo se preguntaba qué les pasaba a los dos niños, que uno hablaba de más y el otro se había quedado sin palabras. Al llegar la noche, estaban cansados y Patricio se sentía tan contrariado que su madre les mandó a la cama temprano.

A la mañana siguiente y tan pronto como se sentaron a la mesa, el porfavor de Patricio —viendo a su dueño cansado— decidió volver a su casa, porque a pesar de todo lo quería, y ya había tomado tanto aire fresco el día anterior que se sentía fuerte y feliz otra vez. Así que agradeció a su amigo porfavor y no tardó en volver a refrescarse desde la boca de Patricio, porque éste dijo:
— Papá, ¿me pelas la naranja, por favor?
— ¡Oh, caramba-caramba! —exclamó su papá— La palabra salió con una facilidad sorprendente, y sonó tan bien como la de Luis.
Luis, por su parte, estaba pronunciando un solo "por favor", así que desde aquel día, el pequeño Patricio fue un niño educado y por lo mismo, terminó ganándose el respeto y apreciación de la gente.

Fin

Otro día les contaré el cuento de los "carambas"
y de porqué el papá de los niños repitió:
¡caramba-caramba! ☺
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